Situado a orillas del Río Vero, con sus playas naturales de agua cristalina, es la puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, un paraíso para los amantes de la cultura, la naturaleza y el deporte de aventura.
Gracias a la confluencia de rasgos climáticos mediterráneos con los atlánticos, en Guara viven una una gran cantidad de plantas, algunas endémicas: encinas, madroños, enebros, ramondias, saxifragas, aliagas, boj, romero, tomillo...
La fuerza erosiva de los ríos, junto al viento y a la lluvia, han excavado durante millones de años profundas gargantas y gigantescos acantilados, ahora refugio de una gran cantidad de aves rapaces como buitres leonados, águilas, halcones, búhos reales...
La Sierra de Guara es uno de los últimos lugares del planeta donde viven y se reproducen especies en grave peligro de extinción, como el majestuoso Quebrantahuesos , el Alimoche o el Águila Perdicera.
Su espectacular e intrigada orografía han preservado magnificamente las mas antiguas manifestaciones artísticas halladas en Aragón: el Parque cultural del Río Vero, con su conjunto de yacimientos arqueológicos y sus mas de 50 abrigos y covachos con pinturas rupestres, del Arte Paleolítico al Arte Levantino y Esquemático, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Pero el Parque Cultural del Río Vero también contempla y protege el resto de manifestaciones culturales, tanto materiales como inmateriales, enmarcadas en unos paisajes excepcionales: fortificaciones, hermosos conjuntos urbanos, ermitas e iglesias del románico al barroco, arquitectura popular, neveros, obras singulares de arquitectura hidráulica... También ocupa un lugar destacado el gran número de tradiciones que siguen muy arraigadas entre sus habitantes, como son leyendas, creencias, costumbres, fiestas y actividades económicas.